No te rindas… o ¿y si te rindes?

La idea Central de este post es concienciarse del “poder de la posibilidad” frente a tener metas y objetivos inalcanzables o que aparentemente nos lo parecen.

Querido lector, en este post quiero comentarte que cada día observo y compruebo que hay más personas que viven en un continuo “puedo y no quiero” o dicho de otra manera “puedo, quiero pero no llego…” y, me pregunto, qué aspectos pueden estar fallándonos internamente para que caigamos continuamente en la misma situación y entremos en esa espiral de desesperanza y búsqueda rápida de soluciones que no llevan a ninguna parte.

¿Qué hace que una persona pueda correr cientos de kilómetros por el desierto o que pueda volver a andar después de un terrible accidente de tráfico? A priori parecen objetivos imposibles de alcanzar. Muchas personas consideran a los protagonistas de estas historias como gente iluminada o tocada desde lo más alto; no hay nada de eso. Son personas normales como cualquiera de nosotros que tienen un foco claro respecto de lo que quieren.

Me explico, podríamos pensar que cualquiera de nosotros también tenemos ese foco claro sobre lo que queremos en nuestra vida, pero la mayoría fallamos en ello. Entonces, ¿dónde está la diferencia o al menos alguna de ellas? Podríamos sugerir en este sentido que cumplen fielmente tres reglas:

1ª) Se marcan un objetivo. Puedes pensar ¡esto ya nos lo sabemos!. Es cierto, pero lo tienes por escrito, es medible, es alcanzable… “ya se, lo de Objetivos SMART, también te lo sabes…”. Y te pregunto, ¿puedes declararlo de viva voz sin titubear lo más mínimo?

2ª) Son constantes. Aquí no hay truco o técnica de última generación. Lo persiguen, lo persiguen y lo persiguen hasta que lo consiguen. Y añadiría un elemento muy importante que no se hacen trampas. Es decir, no van modulando o cambiando el objetivo según las circunstancias o la primera dificultad.

3ª) Se creen que son capaces de conseguirlo. Este factor es absolutamente clave. Te pregunto, querido lector, ¿podrías correr mañana mismo 150km por las arenas del desierto del Sahara o levantarte de la cama al día siguiente después de un brutal accidente de tráfico donde estás medio muerto y jugar un partido de baloncesto? Obviamente parece que no.

Ahora bien, si en vez de plantearte la pregunta anterior te plantearas: ¿Podría correr mañana 15 o 20 minutos o hacer ejercicio de rehabilitación solo de una pierna durante 30 minutos o 1 hora? ¿Creerías que podrías conseguirlo? Me gustaría conocer tu respuesta… ¡anímate a compartir este post y hacer un comentario!

Si quieres conocer la historia personal de Sam, pincha aquí:

Por ello, hay personas que hablan de estas historias personales como un Milagro. Nada de eso, sencillamente, es cuestión de estar focalizado en las tres reglas anteriores y, añadiría, la 4ª) Tener un Ikigai.

ikigai1

Querido lector, ¿sabes cuál es la verdadera razón o razones por las que te levantas cada mañana para querer vivir plenamente? A esto se refiere el tener un IKIGAI y cada uno de nosotros tenemos el nuestro que es único. Te animo a buscarlo y tenerlo identificado cada día.

Si quieres conocer un poco más sobre este concepto japonés, te animo a que veas los siguientes enlaces:

Es posible que estés pensando qué tiene que ver todo esto con la neurociencia… Pues mucho. Me explico, cumpliendo estas 4 reglas estas generando por ti mismo los niveles de neurotransmisores necesarios (dopamina, serotonina, noradrenalina y oxitocina entre otros) para liderarte en este proceso personal y estarás más conectado con “es posible lograr aquello que te propones y tu cerebro te ayudará aún más”

Si por el contrario, no cumples fielmente estas 4 reglas y las vas “tuneando” en función de las circunstancias u otros elementos estarás provocando dejar en manos de otros el logro de tus objetivos y  por lo tanto estarás generando otros estados de ánimo y otros neurotransmisores (cortisol, acetilcolina, noradrenalina) que no te ayudarán a tener el cerebro balanceado y estarás más conectado con frases como “esto es imposible de lograr…para que me propongo esto si…pero dependo de que otro… y así tu cerebro te ayudará aún menos”

Recuerda que tener un nivel más alto o más bajo de los neurotransmisores tiene una gran influencia e impacto sobre nuestros estados de ánimo, las funciones mentales, nuestros comportamientos (reacciones) y el humor.

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