Neurociencia Aplicada al Coaching y al Auto-Liderazgo (Parte I)

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Estimado lector, en este post (parte I) quiero compartir contigo 3 claves sobre cómo aplicar la Neurociencia al Coaching y al Auto-liderazgo y, por ello, las ideas principales que quiero comentar son: La neuroplasticidad del cerebro, las neuronas espejo y el circuito del cerebro reactivo-creativo.

Desde que sabemos que el cerebro es plástico y que tiene esa capacidad de regeneración, se nos abre un océano de posibilidades en las que podremos bucear durante toda nuestra vida (para más información visita: neuroplasticidad).

Como decía John Maxwell, “liderazgo es influencia y que todos influimos en todos” o como decía el Dr. Ramón y Cajal sobre la posibilidad de “ser escultores de nuestro propio cerebro”; ahora sí, podemos invitar a nuestro cerebro a que busque a aquellas personas que nos han dejado huella en nosotros previamente (familiares, amigos, jefes, compañeros, etc.) o a las que nos inspiran actualmente y, también, podemos ser nosotros mismos los que nos propongamos auto-influirnos.

Tomar conciencia sobre esta posibilidad puede ser un elemento de valor añadido y definitivo que se puede aportar para potenciar los procesos de desarrollo personal y profesional. Tanto como líder, coach, facilitador y/o formador sostener y creer en esta posibilidad puede añadir un elemento de empoderamiento decisivo y expansivo hacia la persona que se acompaña para que se produzca ese avance deseado.

El solo hecho de mantener esta posibilidad abierta provoca nuevas sinapsis neuronales en nuestro cerebro que a su vez provocan la generación de los neurotransmisores necesarios para que sea posible, como por ejemplo: la serotonina (relacionada con la ilusión, el disfrute con humor y el placer de trasmitir aspectos e ideas que contribuyen a la consciencia social y a una mayor calidad de vida en nuestras relaciones), o la dopamina (relacionada con la motivación para el logro de nuestras aspiraciones y proyectos).

Esto se produce, entre otras razones, debido a nuestras neuronas espejo que son importantes por estar relacionadas con las reacciones y comportamientos empáticos e imitativos. Hasta donde sabemos, su tarea fundamental es reflejar la actividad que estamos observando. Estas neuronas espejo son las que se ocupan de hacernos bostezar cuando una persona bosteza, o de que nos encontremos imitando un gesto, o sintonizando con un tipo de emoción sin saber muy bien (conscientemente) por qué (para más información visita: neuronas espejo).

Y todo ello está relacionado con el circuito del cerebro reactivo-creativo. Esto significa que cuando estoy en modo “cerebro reactivo” la parte que manda en uno mismo es el sistema límbico, donde está la amígdala, que es donde se procesan todas nuestras emociones y que tiene que ver con nuestro cerebro reptiliano y que, en caso de sentirse amenazado, actúa en la mayor parte de las ocasiones en modo automático y por lo tanto de forma inconsciente. Digamos que la “tendencia reactiva” es hacia la huida, actúo desde lo que quiero evitar y desde aquello que temo perder por lo que tiene como consecuencia que se repite el patrón habitual de comportamiento.

Y por otra parte está el “cerebro creativo” en el que predomina más la corteza pre-frontal y un grado mayor de consciencia en la persona del impacto de sus patrones de comportamiento y, debido a ello, el “grado de amenaza” es percibido de otra manera por nuestro cerebro o no se percibe como tal y, por lo tanto, nuestra “capacidad creativa” de respuesta es mucho mayor porque actúo desde lo que quiero crear conectado desde el propósito y orientada hacia aquello que queremos lograr.

Por lo tanto, cuanto más conscientes seamos de este baile entre ambos cerebros a la hora de actuar podremos ser también más conscientes de cuál es el “centro de gravedad” de nuestro liderazgo y hacia donde estamos más balanceados.

En conclusión, tanto como líder, coach, facilitador y/o formador ser consciente y conocedor de estos mecanismos de funcionamiento de nuestro cerebro pueden impulsar mucho más nuestro propio auto-liderazgo; además de guiar y empoderar a que otros hagan lo mismo con el suyo propio animándoles a aprender y crecer continuamente, manteniendo y compartiendo un propósito en pro de intereses comunes más allá del objetivo individual.

Para más información: 

Te invito a visitar mi blog.

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