Neuro-consciencia y Resiliencia (2ª Parte)

“Los líderes neuro-conscientes-resilientes tendrán mucha más capacidad de adaptación a los constantes cambios en los que vivimos (VUCA World) debido a ese constante entrenamiento de sus “neuronas espejo” que les expande continuamente ante cualquier circunstancia que se les presente”.

¡Tiempo estimado de lectura, menos de 2,5  minutos!

Estimado lector, en este post (2ª parte) quiero compartir contigo un impactante y evocador vídeo sobre nuestro ADN y que quizá te invite a ver el mundo con otras “gafas”. Haz clic aquí para ver el vídeo.

¿Qué sientes ahora? ¿Qué ha evocado en ti este vídeo? Tal vez estaría bien que lo escribieras…, aquella información que nos “sale a la primera” sin darle demasiadas vueltas suele contener un gran regalo para nuestro aprendizaje y crecimiento.

Es posible que ahora te estés preguntando, ¿qué tiene que ver el vídeo con el auto-liderazgo? o cuestionándolo y preguntándote ¿Es posible que se pueda ver un poco “más allá” y medir lo que mide y saber más de nuestros orígenes?

Sinceramente, no sé si el experimento del vídeo es cierto o no y no me importa. A mí me ha servido para conectarme de una forma más directa con una de esas “puertas de acceso” a una triada muy poderosa que  es “Consciencia, Neurociencia y Resiliencia” que comentaba en el post anterior (1ª parte).

Es posible que te sigas preguntando, ¿y qué tiene que ver el vídeo con el auto-liderazgo, con la triada y con las “Neuronas Espejo”?

Como ya sabemos las neuronas espejo fueron descubiertas por Giacomo Rizzolatti (1992) y, son excepcionales, porque se activan tanto para realizar sus propios patrones de movimiento como cuando observan estos patrones de movimiento en los demás. De ahí que en ocasiones sintamos sed, frío, tristeza, alegría, etc., de forma automática al estar con otras personas en determinadas situaciones. 6 preguntas para llevar a nuestro auto-liderazgo:

  1. ¿Cuánto en mi hay de un líder autocrático que impone su criterio, que no escucha lo suficiente porque su criterio es perfecto?
  2. ¿Cuánto en mi hay de un líder arrogante y distante que marca una distancia intelectual y física porque considera que los demás no están a la altura?
  3. ¿Cuánto en mi hay de un líder complaciente y buenista que dice a todo que si porque teme que se “queda fuera” sino hay buen rollito?
  4. ¿Cuánto en mi hay de un líder visionario que actúa desde un enfoque estratégico, con un sentido y un propósito claramente alineados que contagia y enamora a los demás…?
  5. ¿Cuánto en mi hay de un líder empoderador que actúa generando espacios de confianza y poder personal para que los demás que le rodean brillen por si mismos…? y
  6. ¿Cuánto en mi hay de un líder auténtico que practica el “walk the talk”, que vive en coherencia con sus valores vitales y que busca un resultado incluso más allá del bien común…?

Tal vez, si llevamos conscientemente a nuestra práctica diaria estas preguntas de reflexión, podremos seguir desarrollando la capacidad de evolucionar y desarrollar nuevos caminos y conexiones neuronales (Neuroplasticidad) y seguir fortaleciendo nuestra poderosa triada para practicar un auténtico liderazgo de servicio.

En todo caso, nos costará mucho más esfuerzo lograrlo si nos dejamos seducir por el gran “virus” del Siglo XXI: “Hacer más por menos…continuamente” y ¿dónde queda el SER?

¿Y tu, que opinas?


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