Neurotransmisores

Las palabras y su impacto en nuestro cerebro.

“El lenguaje crea nuestra realidad (uso de  palabras Limitantes vs Empoderadoras) y nuestro cerebro nos aproxima o aleja de aquello que realmente anhelamos”

En varias ocasiones he podido comprobar como personas y/o grupos y/o equipos que confían en sí mismos y que comparten un propósito en común, son presas de reacciones que pueden provocar, precisamente, lo contrario de lo que desean.

Me explico, la situación es la siguiente: “un grupo de personas (especialistas en desarrollo de liderazgo) unidas por un propósito común están trabajando una Alianza (principios inspiradores de funcionamiento) como medio para seguir expandiendo sus posibilidades de colaboración y empoderamiento mutuos”.

Después de la explicación de un miembro del grupo sobre un trabajo previo de desarrollo de esa Alianza entramos en una dialéctica sobre el significado de las palabras y nos enfrascamos en el mátiz del mátiz de  “según la palabra” elegida podamos estar al 100% de acuerdo o no con la misma. Podemos decir que surge un conflicto (entendido positivamente y que implica diferentes puntos de vista sobre un mismo tema) y dedicamos gran parte de la mañana a “matizar” según la palabra que se escogía en cada momento y, además, lo condimentamos con un “sistema de propuestas” (en algunos momentos había hasta 3 o 4 propuestas a la vez…) por aquello respetarse y de no imponer (tendencia reactiva típica y automática en ocasiones difícil de evitar…).

Al final, llegamos al café y hacemos la combinación perfecta para balancear nuestro cerebro (nos movemos, tomamos oxigeno, alimento, conversación y algún abrazo pendiente); y después pudimos observar las paradojas que se produjeron entre paciencia-impaciencia, certeza-ambigüedad, dentro de uno-fuera de uno… Una conclusión que nos permitió avanzar al siguiente punto de nuestra agenda de trabajo fue “que cada uno busque la forma de hacerla suya”.

¿Y qué fue lo que nos ocurrió?

En mi opinión, algo que explica lo que nos ocurrió fue que nuestra amígdala nos dio la señal de alarma (activó a cada uno la suya y en un grado diferente de respuesta). Recordemos que la Amígdala es una parte del cerebro que funciona como “centro de identificación del peligro” y cuya misión principal es la auto-preservación y, entre otras respuestas, condiciona nuestro estado de ánimo (miedo, ira, agresividad, afecto, amistad…).

Como comento en este post las palabras tienen un impacto directo al cerebro y, por lo tanto, las palabras no son neutras y sin valor sino que condicionan nuestra realidad percibida y provocan una respuesta inmediata. Es cierto que el lenguaje nos ayuda muchísimo a entender lo que nos rodea, a manejar conceptos y a configurar diferentes posibilidades. Incluso cuando utilizamos el humor podemos provocar un impacto no deseado y diferente en cada uno de nosotros.

importancia de las palabras

Por lo tanto, recordemos siempre que todos tenemos un “vigía permanente” activado que es nuestro sistema límbico y que ciertas palabras y/o expresiones están conectadas con algún tipo de emoción que está registrada en nuestro cerebro (algunas somos conscientes de ellas y de la mayoría no). Para más información sobre la Amígdala ver los siguientes enlaces:
La Amígdala: Función y Desarrollo.
La Amígadala centinela de nuestras emociones.

Por ello, volviendo a nuestra reunión de trabajo, hubo momentos de cierta tensión, sensación de no avance, de limitación, de cuestionamiento, de esto si me va de esta manera pero no de esta otra, si se queda así me encaja pero si usamos esta otra palabra ya no, de asombro, de huida hacia delante, de generación de propuestas de mejora continuas, de muchas aclaraciones… Como se puede apreciar había un impacto en cada uno de nosotros y nuestros “centros de alarma” empezaron a activarse y unos querían pasar página y avanzar al siguiente punto, otros que no estaba claro, otros que para qué tanto debate sobre esto y lo otro, otros más en silencio observando… Esto ocurre todos los días en todas las empresas en cualquiera de sus reuniones de trabajo.

Una solución fue la que comenté anteriormente sobre el coffe-break balanceando nuestro cerebro. Otra aportación en este sentido, puede ser el conocer como funcionan las ondas de nuestro cerebro y que posibles neurotransmisores están operando internamente. Ver gráfico de abajo.

neurotransmisores

Volviendo a nuestra reunión, una de las paradojas que se vivieron era esa sensación de querer avanzar (siguientes pasos, que se necesita ahora, hacer, hacer, hacer…y posiblemente con la dopamina alta) vs convivir y gestionar la ambigüedad del momento (ahora parece que las reglas no son tan claras, no sé si me va a compensar, pérdida de tiempo, mal rollito, rangos diferentes presentes, impaciencia…y posiblemente con la serotonina y oxitocina en niveles bajos). Ante este baile el cerebro necesita posicionarse en uno u otro lugar y puede ser que conscientemente queremos avanzar y contribuir pero inconscientemente estemos posicionados en un estado de alarma (es como un juego de fuerzas entre la supervivencia y la evolución).

Relacionando esta situación con las ondas de nuestro cerebro estábamos bailando entre las “beta” y las “alpha”; en las primeras, con mayor atención y concentración;  que con prisas por avanzar derivan en estrés (provocan las ondas “High Beta” y se altera el equilibro químico y la la facilitación de mayores conexiones sinápticas) y, en las segundas, con mayor calma y relajación y, si en ese momento, surgen palabras amables, diferentes, que provocan la chispa y que además provienen de alguien que en el que confías la situación se reconduce y se produce el avance deseado desde ese liderazgo inspirador.

Conocer como pueden estar operando estos neurotransmisores como son la dopamina (ilusión, avance, deseo, esto es importante para mi…) , la serotonina (calma, aporta bienestar, armonía…) y la oxitocina (amor, seguridad, refuerza el vínculo…) suponen la activación del circuito del avanzar ya (cortoplacismo en la toma de decisiones de nuestros managers, de los equipos, de los proyectos) vs la sensación de no obrar con sentido (honrando los valores, visión más de largo plazo, inspirar, hacer cosas que son difíciles de medir en cuanto al ROI, etc.)

¡¡¡ Las auto reglas, mensajes claves para uno mismo y saber que esto nos ocurre ya es un gran paso en el desarrollo del liderazgo propio y de los demás!!!

Un neuro abrazo,

Javier Eizaguirre.

Comments 2

  1. Pedro Rubio

    Gracias Javier!
    Resulta interesante conocer los mecanismos que se activan en nosotros y como funciona el cerebro y las hormonas en estas situaciones.
    Últimamente estoy reflexionando mucho sobre cómo nos afectan los pensamientos que tenemos y mis conclusiones son muy parecidas, antes de llegar a ser palabras son pensamientos y les damos el suficiente crédito como para expresarlos. En cuanto a las palabras de los otros, pienso que lo que verdaderamente nos afecta no son las palabras y expresiones de los otros sino cómo las interpretamos nosotros y qué impacto provoca en nuestro cerebro esa interpretación.
    Anteayer me leían una cita: ” ¿qué diferencia hay entre un problema u obstáculo y una oportunidad? … ¡Ninguna! Hasta que tú le pones la etiqueta.
    Un abrazo

    1. Javier Eizaguirre

      Hola Pedro¡¡
      muchas gracias por tu comentario. Además viendo de ti, un experto en comunicación no violenta, me siento honrado con el mismo. Y creo que como bien dices una de las claves es esa “etiqueta” que ponemos casi en automático (porque son milisegundos lo que tardamos en hacerlo) y hay que estar muy atento y concienciado sobre ello. Un Neuro abrazo, Javier E

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