“¿Eres un Líder Consciente? ¿Y cómo lo sabes?” 3 claves para serlo (2ª parte)

 

“Cuando nuestro cerebro se da cuenta de que hay otras formas de gestionar el “esfuerzo” y la “dificultad”, la mentalidad de crecimiento brota por sí misma”

En este segundo post quiero aportar las otras tres claves (4ª a 6ª) sobre el “Líderazgo Consciente” para saber un poco más cuanto de cerca o de lejos estamos de ser un Líder Consciente.

La cuarta clave estener un propósito vital”. En este mundo actual tan cambiante y dominado por la inmediatez, cada vez más las personas y las organizaciones nos vamos dando más cuenta de que es necesario tener un “PARA QUÉ y un POR QUÉ” que nos conecte con aquello que más anhelamos y que nos da un sentido de vida.

A este concepto vital los japoneses le llaman IKIGAI (1). Una acción en la que se podría traducir es mantener presente en cada momento la siguiente pregunta: “¿Cuál es/son la/s razones por las cuales me levanto cada mañana con ganas de vivir y de seguir adelante? En algunas conferencias, sesiones o talleres de trabajo con directivos o con equipos cuando he planteado un trabajo alrededor de esta cuestión me he encontrado con todo tipo de reacciones y, sobre todo, las que más abundan son las “reactivas”; es decir, tratar de pasar de puntillas por encima lo más rápido posible…, tal vez, para que no se notara el hecho de tener que reconocer en público no tener claro del todo esta cuestión…, dado que lo más fácil es huir de ello, criticarlo o poner cualquier excusa relacionada con la carga de trabajo y lo ocupados que estamos y, claro esta, no tenemos “tiempo” para prestarle la atención que se necesita. Querido lector, ¿Te suena esto?

Como en la foto que ilustra este post, hay cosas visibles y otras menos visibles y que existen y que tienen un impulso determinante en nuestras acciones y por lo tanto en nuestra vida. “Creo sinceramente que todos en esta vida tenemos un propósito, otra cosa muy distinta es hasta qué punto lo queremos descubrir, hasta qué punto lo queremos tener presente, hasta qué punto tenemos claridad sobre el mismo o sobre varios propósitos que confluyen en uno mayor y hasta qué punto lo queremos honrar de verdad”.

Decía Oliver Wendell Holmes algo así como: “La mayoría de nosotros vamos a nuestras tumbas con nuestra música todavía dentro de nosotros, sin tocar…” Creo que realizar un trabajo personal de búsqueda y conexión con aquello que nos da sentido para vivir es una oportunidad única o una “música” que no deberíamos dejar de escucharla porque cuando lo hacemos, aunque no tengamos claridad en cómo llegar a ello, estamos trabajando creativamente con nuestro cerebro y tarde o temprano el camino llegará.

Querido lector, es muy probable que tengas compañeros de trabajo que no soportas, jefes poco éticos, familiares intratables, una pareja con la que no te entiendes, etc. o todo lo contrario. En todo caso, te invito a que pares un momento y te conectes con tu IKIGAI. Y te animo a que HOY pongas por escrito las respuestas a estas preguntas: ¿Qué es lo que más amas? ¿Qué sabes hacer muy bien? ¿Qué crees que el mundo necesita de ti o cuál es el mayor talento que le puedes aportar? Tener algo más de claridad sobre estas preguntas nos ayuda a gestionar las respuestas que damos en cada momento.

La quinta clave es “la revisión continua de nuestro MINDSET o Conjunto de Creencias”. En varias ocasiones he comentado la gran importancia de ser conscientes de las palabras que utilizamos con los demás y con nosotros mismos porque ese lenguaje no es neutro y puede ser un catalizador que nos potencie y anime en esa mentalidad de crecimiento continua o, por el contrario, puede ser un elemento limitante y devastador que nos aferra a nuestros modelos mentales fijos y esquemas de confort.

En relación con lo que comentaba del lenguaje, sigo dándome cuenta que hay palabras y expresiones que usamos en infinidad de situaciones que vivimos a diario, desde las más sencillas a las más complejas, que nos “detonan” y provocan una primera reacción que por defecto o de forma automática nos hacen posicionarnos en un modo amenaza (reactivo) ofreciendo un solo tipo de respuesta prácticamente sin control o en un modo recompensa (creativo) aumentando nuestra capacidad de respuesta.

Quiero compartir un testimonio del trabajo de Carol Dweck en TEDTalks (2), que investiga “la mentalidad del desarrollo“, en la idea de que podemos aumentar la capacidad de nuestro cerebro para aprender y resolver “problemas” (prefiero llamarlo “retos, temas, asuntos” recuerda que el lenguaje no es neutro). En esta charla, nos presentan dos maneras de acercarnos a un problema un tanto difícil de resolver… ¿No eres lo suficientemente inteligente como para resolverlo, o simplemente es que no lo has resuelto todavía?

Carol Dweck, nos trae una distinción maravillosa y expansiva basada en dos palabras “TODAVIA NO” que podemos aplicar a muchos conceptos actuales relacionados con el éxito y el fracaso y me ha inspirado la siguiente frase: “Cuando nuestro cerebro se da cuenta de que hay otras formas de gestionar el “esfuerzo” y la “dificultad”, la mentalidad de crecimiento brota por sí misma”. Ser conocedor y consciente de ello me/nos anima a seguir en el camino del aprendizaje  porque nuestro cerebro nos lo recompensa, así de sencillo. Lo valioso en esta situación es el proceso de experimentación, de des-aprendizaje y re-aprendizaje que seguirá retroalimentando un modo de recompensa y nos animará a seguir avanzado aunque en muchas ocasiones al mismo tiempo nos parezca un camino de muy difícil recorrido.

Según la teoría del Mindset, las personas con una mentalidad de crecimiento creen que sus capacidades y habilidades más básicas se pueden desarrollar aún más e invita inconscientemente un amor diario por el aprendizaje del error y a la mayor capacidad de recuperación ante los fracasos (ser más resilientes). Esta teoría se puede resumir así: “Si crees que creces y estás abierto a crecer, es más probable que crezcas. Si estás cerrado al cambio, es más probable que, en efecto, nunca cambies“.

Querido lector, te invito a que pares un momento y te preguntes hasta qué punto te conectas con esta quinta clave y escribas algunos ejemplos en los cuales estás conectado con el “TODAVIA NO” y con el poder de creer que puedes generar otro tipo de respuesta.

La sexta clave es tener la referencia del “Liderazgo Integral”, otros lo llaman Liderazgo de Servicio. La tercera clave del post anterior habla de fijar un punto de partida para saber la referencia desde donde se parte. Por ello, una forma de darle continuidad a esa tercera clave y articular un camino de desarrollo de consciencia es tener presente la referencia del Liderazgo Integral.

Cada vez que escucho eso de: “es que yo soy así…” o “que fulano es así…”, como si no hubiera otra forma de funcionar y pensar…, realmente, me pregunto si ¿somos así o elegimos ser así?  Desde la niñez hemos aprendido estrategias para sobrevivir y, habitualmente, han estado enfocadas desde la dualidad del pierdo-gano, bueno-malo, dentro-fuera, valía intrínseca-extrínseca, seguridad-inseguridad, me quiere-no me quiere, etc.

Para dar una explicación a esta dualidad en la que funciona nuestra estructura mental, la investigación sugiere claramente que la consciencia humana se desarrolla a lo largo de una serie de etapas y Rober Kegan nos ilustra sobre el desarrollo de la consciencia por medio de su trabajo sobre las 5 Etapas de Desarrollo de Adultos después de la Infancia que sería la primera (Egocéntrico, Reactivo, Creativo, Integral y Espiritual o Unitiva). Sugiero la lectura del artículo sobre estas etapas en las que podéis haceros una idea de su trascendencia y alcance (3)

Si no somos conscientes y no conocemos nuestra estructura mental de creencias, que en definitiva es el “sistema operativo” desde el cual nos movemos, este nos tiene a nosotros. El sistema operativo, está dirigiendo la “historia” de nuestras vidas y prestará más atención o la enfocará según el grado de evolución en la que nos estemos moviendo y desarrollando.

Como en la foto que ilustra este post, tener la capacidad de profundizar en zonas inexploradas, desconocidas, menos visibles de nosotros mismos y poder percibir como nuestro sistema operativo nos dirige, es una cualidad clave del líder integral. Me gusta cómo nos lo recuerdan Bob Anderson y Bill Adams en su libro Mastering Leadership (4) El líder integral tiene una visión más amplia del bienestar de todo el sistema y se convierte en arquitecto de su futuro

Una vez hayas leído el artículo referido a las etapas de desarrollo, otra forma de ser consciente de uno mismo y conocer cuánto de cerca o de lejos estoy de las claves compartidas en ambos post, es preguntarte si habitualmente actúas condicionado y en función de “lo que te pide” tu entorno (reactivo) o actúas más desde lo que realmente quieres y desde tu identidad (creativo) o actúas con un mínimo gap entre tu intención e impacto, abrazando la complejidad creciente del entorno VUCA para aportar o dejar un legado de servicio al bien común (integral). Querido lector, de nuevo, vuelvo a invitarte a pararte conscientemente para preguntarte si te sientes inspirado o evocado por esta sexta clave y empezar a identificar cuál es tu “centro de gravedad” en este momento.

Por último, como estamos muy cerquita de la Navidad,  quiero recordarte su etimología. Viene del latín “Nativitate”, que significa: Nati = nacimiento, Vita = de la vida y Te = para ti. Podríamos decir que “Navidad” significa “Nacimiento de la vida para ti”.

Te deseo que esta Navidad sea una oportunidad de “Re-Nacimiento para ti en tu desarrollo personal” ¡¡¡ FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO 2018 !!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *