“¿Eres un Líder Consciente? ¿Y cómo lo sabes?” 3 claves para serlo (1ª parte)

Ya nos lo decía Albert Einstein: “pretender lograr resultados extraordinarios haciendo siempre lo mismo eso es locura”

En este post quiero aportar un grano de arena o de consciencia sobre esto del “Líderazgo Consciente” y compartir 6 Claves (3 en este primer post) para saber un poco más cuanto de cerca o de lejos estamos de ser un Líder Consciente.

La primera clave es “tener referentes”¿Te has preguntado alguna vez por qué personas como Rafael Nadal, Steve Jobs, Madre Teresa, Michael Jordan, Dalai Lama y muchos más son personas que nos atraen mucho y a las cuales citamos como ejemplos a seguir y solemos querer emular? Este tipo de personas son líderes que nos han dejado huella en algún momento de nuestras vidas, nos atraen y además nos han servido o nos siguen sirviendo como modelos de comportamiento a seguir.

Por ello, un líder consciente es “consciente” de las personas que están en su “radar” tanto a nivel personal como profesional  para seguir aprendiendo, mejorando y cambiando. Ser consciente de las personas que están a tu alrededor y del regalo que te están aportando es una forma de estar más cerca de ello.

Ya Séneca(1) nos dio alguna pista al respecto y dijo: “Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos”.  Es algo natural el que nos sintamos identificados con personas “referentes” e “importantes” como ejemplos a seguir y tiene un impacto sobre nuestra forma de ser (pensar, sentir y hacer) y también en nuestro cerebro. Tener referentes es una forma de ponérselo un poco más fácil a nuestro cerebro y estar más cerca del circuito de la recompensa porque desde ese circuito aumentamos nuestra capacidad de “respuesta” ante los eventos de cada día debido a que incrementamos los niveles de neurotransmisores como la dopamina o la serotonina. Recuerda que nuestro cerebro por defecto va a responder “reaccionando” desde el circuito de la amenaza.

Además, un líder consciente tiene presentes a aquellas personas que son sus referentes o ejemplos para aprender, mejorar y cambiar y, además, nos sirven para dejar un legado de contribución a los demás. Querido lector, te invito a que pares un momento y anotes quienes son tus referentes. Pueden ser actuales y/o pasados. Y si te animas, puedes escribir aquellas características personales de ellos que admiras y/o has incorporado en tu forma de ser.

La segunda clave es “estar comprometido con el auto conocimiento continuo”. Ya lo he comentado en otros post, cada día hay mayor conciencia de que el desarrollo del liderazgo individual y colectivo es una capacidad que requiere un trabajo permanente y es una ventaja competitiva de altísimo valor (no es una commodity) tanto para las personas como para equipos y organizaciones. Por ello, Los líderes conscientes que se comprometen a mejorar su desempeño primero deben comprometerse a crecer como individuos

Esta segunda clave se necesita hoy más que nunca debido a que estamos invadidos por los efectos del llamado mundo VUCA (Volátil, Incierto, Complejo, Ambiguo) que nos provoca esa sensación de incertidumbre creciente y de cambio acelerado buscando respuestas inmediatas sin tiempo para pararse a reflexionar y sin darse cuenta desde que energía nos estamos moviendo. El desarrollo de un liderazgo consciente implica necesariamente un trabajo continuo de autoconocimiento en consciencia y en competencia.

Quiero insistir en el aspecto de “compromiso con uno mismo”. Según la RAE,  compromiso es una “obligación contraída” y en relación con esta segunda clave ese compromiso es algo que se asume voluntariamente y no es impuesto. Por ello, al asumir voluntariamente el trabajo de conocerse cada día un poco más y el impacto que tenemos sobre nosotros mismos y en los demás nos va a ayudar a querer ir con determinación hacia nuestras metas de forma incondicionalidad.

Si este compromiso se torna en “buenas intenciones…”, muy probablemente sea traducido por nuestro cerebro como algo indeterminado e incierto que no sabe el “esfuerzo extra” que nos va a suponer ni durante cuánto tiempo y no va a ayudarnos, va a generar una “resistencia” de inmediato, provocando el conflicto de intereses entre el circuito de la amenaza y el de la recompensa (y ya sabemos cuál suele ganar habitualmente). Querido lector, te invito a que pares un momento y te preguntes si estás comprometido con esta segunda clave y escribas cuales son los motivos (“paraqués y porqués”) los cuales te animan con determinación a querer trabajarte cada día.

La tercera clave es “fijar un punto de partida”. En nuestro mundo actual existen múltiples herramientas de auto-diagnóstico de todo tipo para “saber cómo somos”. Unas están basadas en personalidad, otras en estilos de relación, otras son más intuitivas, otras con colores, otras con letras, otras con tipologías, otras con fortalezas, otras son una combinación de varias…

Por ello, lo importante es ser consciente de cual herramienta escoges y por qué esa y no otra y comenzar con ella. Puede ser la que inicialmente más te llame la atención o te despierte la curiosidad, o tal vez la que consideres que te puede “estirar” y “ampliar tu conocimiento” sobre tu forma de ser y de impactar en el mundo en el que vives. Como ya conocemos, una ilusión del ser humano que está muy presente en el mundo de la empresa, es el afán permanente por querer saber, medir y controlarlo todo. La pregunta que cabe hacerse es ¿desde donde viene ese afán? Es desde un miedo a perder estatus, rango, posición, poder, economía, conocimiento, reconocimiento, pertenencia…, o más desde contribuir hacia los demás, la coherencia, la autenticidad, las relaciones genuinas o la auto-consciencia.

Una distinción que si veo muy necesaria es ser consciente de si estoy trabajando con una información (la que proviene de la herramienta elegida) dirigida a cambiar mis comportamientos de una forma más externa y visible (focalizado en habilidades de forma conductual) bajo la premisa del “como hago” o lo estoy haciendo desde una aproximación holística en la que contemplo lo anterior y también integro lo interno y no visible. Desde esta aproximación lo que estoy considerando en primer lugar es “para qué y por qué hago” porque ya lo dijo el filósofo: “Aquel que tiene los porqués encuentra los cómos”.

Por supuesto, esta tercera opción supone un determinado grado de consciencia y se necesita coraje para enfrentar la verdad sobre nosotros mismos y estar dispuesto a descubrir, poner en cuestión y trascender algunas y/o todas las creencias y patrones de pensamiento y comportamiento que nos han acompañado durante toda nuestra vida.

Para esta tercera clave sugiero la lectura de un artículo titulado “El espíritu del Liderazgo”(2) de Bob Anderson, fundador de The Leadership Circle y de un artículo comentado sobre el mismo que relaciona la consciencia con la transformación(3) Querido lector, te invito a conocer The Leadership Circle(4) que ofrece una metodología única de evaluación (de auto-evaluación y evaluación de tu entorno sobre ti mismo en base a los comportamientos de un conjunto de 18 competencias creativas claves que apuntan hacia un liderazgo extraordinario o integral y altamente efectivo) y que también nos apunta hacia qué etapa de desarrollo de consciencia nos encontramos, para desde ahí poder diseñar nuestro propio viaje de transformación. Es una metodología integral para la evolución de consciencia y la transformación del liderazgo.

Espero que disfrutes conscientemente de este post y te sirva en tu camino de crecimiento personal. Quedo a  la espera de tus comentarios y descubrimientos sobre ti mismo. Nos vemos de nuevo en la segunda parte de este post. ¡Un neuro abrazo!

 

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